¿Sabes que es la inteligencia emocional?

13/09/2016

inteligemciaemocional

En este mes nuestra colaboradora Marisol nos cuenta  sobre la inteligencia emocional,  ¿sabes de que trata?

La inteligencia emocional se centra en ser capaz de fomentar las habilidades que te permiten tomar conciencia de tus propias emociones, de las de otras personas y además te posibilita aprender a regularlas. Esto se aplica tanto en adultos como en niños. Si un adulto no conoce sus emociones entonces será difícil que le pueda enseñar a un niño a poder tomar conciencia de ellas.

Las emociones se unen a nuestra cognición y conducta. Estas tres se relacionan e influyen de manera importante en la otra. Solemos tener patrones de acción emocionales que impiden que seamos conscientes de nuestras emociones para regularlas.

¿Crees que eres capaz de detectar tus emociones y regularlas?

La mayoría de nosotros pensamos que somos capaces de hacerlo. Pero es más difícil de lo que creemos. Esto lo menciono ya que de pequeños muchas veces nos han enseñado a minimizar o a evitar las emociones “negativas” que sentimos.

Pudimos llegar a recibir el mensaje de que las emociones no son importantes y es mejor pasarlas u olvidarlas. Esto ocurre porque existe la creencia que son malas para nosotros mismos y que el hablar de ellas empeorará la situación. En la sociedad nos podemos dar cuentas de estas situaciones con lo que le enseñamos a los niños y como en ciertas situaciones también existen conductas de burlas o castigos ante ciertas emociones, ej., “si sigues llorando por eso no juegas más”; ó “eres un llorón”.

Tú puedes cambiar tu conducta si aprendes a comprender tus emociones y a aceptarlas para así poder regularlas.

¿Cómo podemos ser más inteligentes emocionalmente?

  1. Practicar la capacidad de percibir las emociones. Esto incluye tanto emociones positivas como negativas. Para esto hay que prestar atención a nuestro estado interno.
  2. Verbalizar las emociones. Una vez que logramos percibir lo que sentimos, hay que poder expresarlas y ponerles un nombre. Esto puede ayudar a que la emoción no se intensifique.
  3. Reflexionar sobre las emociones. Pensar en lo que estamos sintiendo, no equivale a hacer juicios de valor sobre si lo que sentimos es bueno o malo, deseable o no. Esta reflexión requiere de tres pasos: determinar la causa; determinar mis alternativas (qué puedo hacer y cuales son las consecuencias); elegir mi manera de actuar.
  4. Regulación fisiológica. Este paso se puede lograr a través de técnicas apropiadas de respiración o relajación. Hay que tener en cuenta que se aplican estas no para controlarlas, sino para que no se desborden.

 

 

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